BENVINGUTS

Una de les principals aportacions de la civilització romana, juntament amb el seu dret i el seu idioma, el llatí, va ser l'ordenació del seu territori i de les seves ciutats, configuració que en molts casos ha arribat fins els nostres dies. Aquest bloc pretén recollir totes les aportacions, documentació i publicacions que en aquesta matèria s'han realitzat i es continuen fent i que abasten des de la creació, planificació, legislació i desenvolupament de l'urbanisme romà.

dissabte, 22 de desembre de 2012

Y AL FINAL, LOS ROMANOS SE CONVIRTIERON AL CRISTIANISMO Y ESTOS ADOPTARON COMO SUYA LA BASILICA ROMANA


Font: Los lugares tienen memoria 

Tras el edicto de Milán, promulgado en el año 313, el emperador Constantino convertía el cristianismo como religión oficinal de Roma. 
 
Este edicto permitía la práctica en total libertad del cristianismo, posibilitando que éste saliera de las catacumbas para desarrollar su liturgia abiertamente.

Para ello, requería un nuevo espacio donde poder desempeñar el culto y la planta de la Basílica romana se adaptaba perfectamente a las necesidades demandadas por la celebración religiosa.

Como se ha visto en anteriores post (II y III) de esta sección, por ello no voy a incidir en ello, la planta de la basílica romana era de carácter multifuncional, su diseño o tipología constructiva tenía que ser el de un espacio lo suficientemente flexible para poder ser ocupado por diversas actividades, según las necesidades lo requirieran. (continuar…)



dijous, 6 de desembre de 2012

LAS MAGISTRATURAS DE LOS MUNICIPIOS: EL SENADO Y EL PUEBLO (V)

Autor: José Maria Blazquez Martínez

El senado

Estaba formado por cien decuriones. Alcanzó una gran importancia en la admnistración municipal sancionando casi todos los actos de la vida local. Intervenía en la organización de los actos religiosos y en el cuidado de los templos; en las apelaciones contra los duunviros y ediles; en la fiscalización de la hacienda municipal; en la admnistración de todos los intereses del municipio; en las fortificaciones, en las defensas, en la demolición de los edificios y en la asignación de los puestos de treatro a los magistrados. Actuaba como consejo de manumisión de esclavos por un menor. Ordenaba el calendario de las fiestas y la celebración de los juegos. Representaba al municipio en el exterior; concedía honores, nombraba patronos, húespedes y empleados y sus resoluciones obligaban igualmente a los duunviros.
Los decuriones que integravan el senado llevaban distintivos en la ropa, tenían asientos reservados en el teatro, el consumo de agua les era gratuito y estaban libres de penas infames. Las inscripciones no proporcionan datos sobre su elección; se solía aplicar la Ley Julia Municipal. Los decuriones solían perteneces a las élites locales, siempre que cumplieran algunos requisitos, como la ciudadanía del municipio, determinaba fortuna y haber cumplido treinta años, edad que con el tiempo se rebajó. El nombramiento era por vida.
En la curia se reunía el senado municipal convocado por la msgistratura suprema. El número de asistentes era variable. Las resoluciones se aprobaban por simple mayoría de los presentes y en algunos casos el voto era por escrito. Las resoluciones pasaban al acta y se archivaban, según costumbre del senado de Roma.  

El pueblo

Era el tercer elemento de la organización municipal y se menciona en compañia del senado. Se distribuía en diez o más curias, siguiendo el modelo de la primitiva organización de Italia. La principal función encomendada al pueblo, constituido por los ciudadanos romanos, consisitía en la elección de los magistrados por votación dirigida por los duunviros en las asambleas de los comicios. También aprobaba los decretos honoríficos emanados del senado.
No se conocen hasta el momento presente an los municipios edificios dedicados a hospitales, escuelas o cárceles, auqnue las inscripciones mencionan a médicos y pedagogos.
El gran heredero del municipio romano es el ayuntamiento moderno, que en muchos aspectos continúa la función de aquel. 

diumenge, 25 de novembre de 2012

LA COLUMNA DE TRAJANO. EL RELIEVE HISTÓRICO CONMEMORATIVO ROMANO.



La columna de Trajano es uno de los pocos monumentos del mundo romano que nos han llegado en un estado de conservación casi perfecto. Se atribuye su construcción a Apolodoro de Damasco, proyectista del complejo monumental del Foro en que se asentaba. Este conjunto fue construido, entre el 107 y el 113 d. C., tras una ardua tarea de cortar la garganta que unía la colina del Capitolio con la del Quirinal, sin lo cual no habría tenido suficiente espacio para construir. La columna se levanta precisamente como testimonio de la altura que se rebajó, unos 40 metros, según la inscripción de la entrada a su base. (continuar ...)

dissabte, 17 de novembre de 2012

LA PINTURA ROMANA COMO DECORACIÓN DE LA DOMUS

La casa romana, que había comenzado siendo tan sólo un atrio, una habitación común para todo y también para todos, fue después aumentando sus dependencias de modo indefinido. El primer atrio o patio se rodeó de cámaras por cuatro lados; después se le agregó otro atrio con nuevas habitaciones, y muchas veces también detrás un jardín con un pórtico posterior. Así, la casa sufrió la penetración de las ideas helenísticas, y aun conservando el atrio tradicional, se transformó con el patio, los pórticos y columnas en una casa griega.
Estaba ya dotada de patio la llamada Casa de Livia, en el Palatino, morada de la esposa de Augusto y, tal vez él también, que se conservó después por respeto englobada en las grandes construcciones posteriores. En muchas casas de Pompeya se encuentran también los dos elementos: después de un pequeño vestíbulo que conduce al atrio tradicional romano, con su impluvium en el centro, se encuentra un patio con pórtico a la griega. Los triclinia, o alcobas del atrio de las casas romanas, están decorados con mármoles y más a menudo, por economía, con estucos pintados, entre los cuales se distinguen cuatro estilos. (continuar ...)

Font: arte torreherberos

divendres, 2 de novembre de 2012

LAS MAGISTRATURAS DE LOS MUNICIPIOS: CUESTORES, CARGOS RELIGIOSOS Y PERSONAL SUBALTERNO (IV)



Los cuestores

Se ocupaban de los aspectos contables, de la administración de la caja pública del municipio. Eran dos. Se les elegía por un año. Debían también ser de nacimiento libre, tener cumplidos los veinticinco años y percibir una renta mínima. Existía igualmente el derecho de veto entre ellos y de los duunviros contra ellos. No podían imponer multas. La Ley de Urso no menciona a los cuestores, que fueron creados por las leyes flavias. 
Se podía empezar el ejercicio de las magistraturas por la cuestura o por el edilato y era necesario haber desempeñado estas dos magistraturas para aspirar al duunvirato, que era elegido por el pueblo.

Cargos religiosos

Existían cargos religiosos al lado de las magistraturas civiles. Los sacerdotes y las sacerdotisas se ocupaban del culto imperial.
Eran cargos anuales, pero a veces figuraban como perpetuos, lo que era un gran honor Los presidentes del culto imperial eran los pontífices, en número de tres, al igual que los tres augures.
Los cultos mistéricos y los indígenas tenían sus propios sacerdotes. El senado nombraba unos magistrados llamados seviros augustales, encargados de organizar el culto imperial, que generalmente eran libertos.


Personal subalterno

Las citadas magistraturas de los municipios estaban ayudadas por una serie de personal subalterno, que eran los siguientes:
  • Escribas. Había dos por cada duunviro y uno por edil. Su sueldo ascendía a mil quinientos sestercios anuales. Desempeñaban funciones de secretarios encargadosdel archivo y de la caja. Cada duunviro contaba con un ordenanza, y dos lictores, con un sueldo de seiscientos sestercios. Llevaban las fasces, símbolo del cargo, eran su escolta personal y ejecutaban sus órdenes de coerción.
  • Los arúspices, uno por cada duunviro, con quinientos sestercios de paga, y uno por cada edil, que cobraba cien sestercios; hacían las consultas aruspiciales.
  • Los viatores eran dos por cada duunviro, con un sueldo de cuatrocientos sestercios anuales. Hacían los recados que les encomendaban los magistrados.
  • Cada duunviro y cada edil tenía un pregonero, que anunciaba en público los anuncios de los magistrados y en los juicios llamaban a los litigantes.
  • El duunviro contaba con un escribiente, que percibía un sueldo de trescientos sestercios al año.
  • El flautista, uno para el duunviro y otro para el edil, intervenía en las ceremonias del culto y acompañaba al magistrado al presentarse en público. Su sueldo era de trescientos sestercios al año.
  • Los esclavos públicos eran cuatro por cada edil.
  • Los subalternos durante el año de su servicio estaban exentos de cumplir el servicio militan salvo caso de revueltas en Galio o Italia.
  • La ley no ofrece ninguna indicación sobre el procedimiento de nombrar el personal subalterno; es posible que fueran designados directamente por los magistrados interesados.

dissabte, 27 d’octubre de 2012

URBANISMO ROMANO





 Autor: ArteEespaña

La ciudad romana estaba rodeada por una muralla y su trazado urbano se establecía con cierta regularidad, siguiendo el modelo etrusco y helenístico, en torno a las dos calles principales perpendiculares, el cardo y el decumanus. En el lugar donde estas dos calles se unían se establecía el foro, donde se construían los edificios más importantes: la curia (para las asambleas del Senado), el pletorio, desde donde se gobernaba, etc. (continuar …)

diumenge, 21 d’octubre de 2012

EL CIRC ROMÀ



L'edifici del circ romà prové de l'hipòdrom grec. En el circ s'oferien principalment curses de carros.
Per això el circ tenia una forma allargada, rectangular, amb els costats menors corbats.
  • La pista (arena) estava dividida per un terraplè allargat al mig (spina).
  • A cada extrem de la spina hi havia una meta en forma de columnes.
  • Sobre la spina hi solia haver obeliscos egipcis, estàtues de déus i els comptadors (set ous grossos de fusta o set dofins que servien per comptar les set voltes de què constava la cursa).
  • Tot el voltant de l'arena era ocupat per la cauea o graderia, sostinguda per un joc d'arcs i voltes, i separada de la pista per una barrera (podium). El puluuinar era on s'asseien els magistrats, la família imperial i els espectadors més privilegiats.
  • A un dels extrems de la pista hi havia les cotxeres (carceres) des d'on sortien a córrer quan el magistrat que presidia els jocs llançava un mocador a l'arena.
El més gran va ser sens dubte el Circ Màxim de Roma: al s. I dC. tenia ja una capacitat per a uns 250.000 espectadors asseguts. A Tarragona podem contemplar les que possiblement són les restes més ben conservades d'un circ romà del món.

Circ Màxim, maqueta del Museu Arqueològic de Catalunya, Barcelona (S. G.): (1) arena, (2) spina, (3) comptador, (4) meta, (5) cauea, (6) puluuinar, (7) podium, (8) carceres.






diumenge, 14 d’octubre de 2012

LAS MAGISTRATURAS DE LOS MUNICIPIOS: LOS EDILES (III)



Autor: José Maria Blazquez Martínez

Eran dos, actuaban colegiados y entre ellos existía el derecho de veto. Sus competencias eran la policía de los mercados; cuidar del abastecimiento y conservación de los lugares públicos, como vías, cloacas, mercados y baños, conservar los templos y demás lugares sagrados; imponer multas, que debían comunicar a los duunviros; no intervenir en los fondos públicos y vigilar los pesos y medidas. Con autorización de los duunviros podían hipotecar bienes valorados hasta diez mil sestercios. Imponían multas no superiores a los cinco mil sestercios. Podían nombrar jueces y recaudadores de cantidades no superiores a mil sestercios, y tenían asientos sin voto en las reuniones del senado. Se necesitaba para desempeñar la edilidad, haber nacido libre, haber cumplido los veinticinco años y disponer de unos ingresos superiores a los cinco mil sestercios anuales.
En el cumplimiento de sus obligaciones los ediles estaban auxiliados por varios siervos públicos. En Urso los ediles tenían cuatro esclavos públicos a su servicio.
El gran desarrollo del urbanismo que se documenta en los municipios fue labor de los ediles. Los duunviros para reparar o construir un edificio público elevaban propuesta a los decuriones, y debían estar presentes en la aprobación tres cuartas partes de ellos y aprobar la solicitud al menos un tercio. Aceptado el proyecto, los decuriones aprobaban la financiación por el mismo procedimiento, entregando la cantidad oportuna y contando con la aportación de la mano de obra de los ciudadanos o de los íncolas sujetos a las cargas públicas. Cada ciudadano mayor de quince años y menor de sesenta, debía trabajar ocho días al año para el municipio, y los dueños de bestias de carga cederlas durante el mismo tiempo. Los ediles supervisaban las obras y controlaban las aportaciones, nunca manejaban fondos públicos y frecuentemente utilizaban su magistratura para acceder al duunvirato, como consta por las inscripciones de Tarragona y Barcelona.

dissabte, 6 d’octubre de 2012

CALÇADES ROMANES



Font: Centre Educatiu Fax

Totes les calçades principals es van construir per a l'exèrcit, pel que moltes d'elles s'endinsaven més enllà del domini romà. Però al mateix temps, la construcció de calçades i la substitució de les velles senderes va millorar les comunicacions dintre de l'Imperi tant per a l'exèrcit com per al govern i, caminant el temps, també per al comerç i la població en general.

Les calçades romanes són particularment famoses per la rectitud del seu traçat, però no es deuen imaginar com línies pintades en un mapa. En primer lloc, els romans no disposaven ni de mapes fiables a escala ni de brúixoles, i els seus instruments de topografia eren molt menys exactes que els actuals, que depenen de lents òptiques. No obstant els oficials de l'exèrcit tenien un sentit especial per a captar la geografia de les zones en les quals es movien. (continuar ...)    

dissabte, 29 de setembre de 2012

LAS MAGISTRATURAS DE LOS MUNICIPIOS: DUUNVIROS Y CUATORVIROS (II)

Sagunto: ciudad romana

Autor: José Maria Blazquez Martínez

El duunvirato era la suprema magistratura de los municipios y colonias y la Ley de Salpensa prevé que el propio emperador podía desempeñar esta magistratura. Estaba integrado por dos miembros colegiados, se ejercía durante un año y no era renovable. Sus funciones no debieron cambiar desde finales de la República Romana. El duunvirato no podía repetirse hasta que hubieran pasado unos años. La normativa se cambió en tiempos de Septimio Severo (193-211), que permitió repetir la magistratura en un intervalo de dos años, lo que indica que la suprema magistratura de las colonias y municipios ya no era apetecible para las élites locales, y que las ciudades habían entrado en una progresiva y lenta decadencia.

En las colonias la magistratura superior era el duunvirato y en los municipios el cuatorvirato, pero se tendió a la asimilación. Se encuentran, igualmente, duunviros en los municipios y las dos titulaturas se usan indistintamente, como en la Ley de Salpensa, al considerar el colegio de los cuatorviros integrado por los dos duunviros y los dos ediles. Esta unificación del régimen de colonias y municipios y la concesión de derecho del Lacio por Vespasiano a las ciudades extranjeras hispanas, motivó que la constitución de todas fuera unitaria.
 
Los dos duunviros según las leyes de Salpensa y Málaga, tenían el derecho de veto a las decisiones de su colega, aunque con ciertos límites que señala la Ley de Málaga.
Al encargarse los duunviros cada cinco años de confeccionar el censo de los ciudadanos, recibían el nombre de quinquenales. En el censo se incluían los nuevos ciudadanos en las Tablas Públicas y se incorporaban a todas las personas que poseyeran los suficientes ingresos. Los duunviros quinquenales debieron desempeñar su cargo en todas las ciudades hispanas, pero no aparecen citados en todas,
Sus funciones eran las siguientes:

- Intervención en negocios no contenciosos, pero de carácter jurisdiccional, como las manumisiones.
- Nombramientos de tutores, que en principio correspondía a los gobernadores de provincias.
- Jurisdicción contenciosa. La Ley de Málaga restringe la jurisdicción a los municipales y a los íncolas, que eran los habitantes de los suburbios, propietarios del ager de la ciudad, a cantidades superiores a mil sestercios.
- Imposición de multas.
- Convocar las elecciones; someter a los decuriones la distribución de los votantes en las once curias.
- Presidir las elecciones; nombrar y proclamar a los magistrados.
- Sortear las curias, donde debían votar los íncolas; controlar el escrutinio; presidir los juramentos antes de la toma de posesión. Los magistrados electos se llamaban designados hasta que relevasen a los salientes al acabar el año.
- Delegación de la potestad en caso de ausentarse de la ciudad careciendo de colega, en favor de un representante llamado prefecto.
- Convocar y presidir el senado. Podía dar su opinión, pero no votar. Fijar el orden del día y regular los debates.
- Distribuir los decuriones en decurias e invitar a legaciones. Proponer el calendario anual para las actuaciones administrativas de los municipios, declarando inhábiles las fechas de recolección de la cosecha o de la vendimia, y los días consagrados al culto imperial.
- Administración del Administración del patrimonio municipal, o sea de las rentas y de otros ingresos. De laconstrucción y reparación de las obras de infraestructura. Los duunviros estaban encargados de la distribución de los gastos del municipio bajo control de los decuriones y de formular los gastos, principalmente los destinados a las legaciones. La ley prohibía tajantemente a los duunviros y a sus familiares intervenir en contratos públicos de compra o de arriendo.
- Defensa militar en caso de peligro.
- Eliminar los decuriones y pontífices cuando se les consideraba indignos de desempeñar el cargo.
- Desempeñar funciones religiosas y formular los gastos de las ceremonias y de los espectáculos.
Magistrados romanos
Estaban obligados en los diez días siguientes a la toma de posesión, a proponer a los dos tercios de los decuriones las fechas de los días festivos por motivos religiosos y las celebraciones de los días que tendrán lugar Era obligación de los decuriones proponer el nombramiento de los responsables y encargados de los templos en compañía de los ediles, que a su vez lo eran de los aspectos civiles de las manifestaciones religiosas. El nombramiento y número de los responsables dependía de la decisión de los decuriones. La ley determinaba que sus obligaciones eran velar por la celebración de los juegos circenses, de los sacrificios y de las diferentes ceremonias religiosas y multar con cien mil sestercios a los que obstaculizaran estas fiestas. Los gastos de éstas y de los sacrificios se costeaban con el dinero obtenido de éstas, pues la ley prohibía dedicar el dinero obtenido de las multas a otros fines que no fueran religiosos y para este gasto no era necesario contar con el permiso de los decuriones. En los primeros sesenta días de su administración debían fijar la retribución de las personas que suministraban todo lo referente al culto, como eran los animales de sacrificio o el aceite de las lámparas para iluminar los templos. La Ley Flavia Municipal también determinaba que los duunviros debían fijar los días dedicados al culto imperial, a los juegos circenses y a los banquetes públicos y debían proponer a los decuriones la cantidad de dinero asignada a las ceremonias.

Debían nombrar los jueces del municipio, supervisar sus actuaciones y asignar jueces a los litigantes. Otros cometidos eran proponer la revisión de los esclavos públicos; la revisión de la limitación del territorio del municipio; el nombramiento de personal subalterno destinado a la administración local y señalar quienes de ellos debían ser esclavos públicos.
Las inscripciones mencionan con cierta frecuencia a individuos que desempeñaron el duunvirato repetidas veces, principalmente en municipios y colonias importantes, donde la fuerza de las élites locales era mayor El poder de estas élites favoreció que el duunvirato fuera una magistratura que se repitiese muchas veces. Estas repeticiones en el desempeño de la magistratura superior prueban que un mismo individuo podía mantenerse en el cargo local durante más de veinte años, y que el poder permanecía, a veces, en algunas familias. 

Para desempeñar una magistratura se requerían las siguientes condiciones: ser libre por nacimiento, no ser indigno, tener treinta y cinco años de edad por lo menos, no repetir el cargo durante cinco años y prestar una cantidad para los magistrados que manejaban fondos públicos, que en el caso de Irni era de cinco mil sestercios, para los jueces municipales.

Duunviros, decuriones y ediles debían aportar la llamada summa honoraria, que en España se pagaba frecuentemente costeando juegos y espectáculos públicos.
Lex Ursonensis

La Ley de Urso obligaba a los duunviros y ediles a organizar, durante el año en el que desempeñaban el cargo, juegos y espectáculos teatrales por valor de dos mil sestercios, a los que se sumaban otros tantos procedentes de la caja pública y mil en el caso de los ediles. No se podía sacar el dinero del dedicado a actividades religiosas o a los templos. Con la suma de catorce mil sestercios se pagaban dieciséis días de juegos y sus fechas se fijaban de acuerdo con los decuriones. Los juegos debían durar cuatro días, ocupando en ellos todas las horas útiles. Las leyes hispanas, posteriores a la fecha de la de Urso, no proporcionan dato alguno sobre el particular. Tan sólo obligan a los magistrados a establecer el calendario de juegos, que eran rituales en honor de la Tríada Capitolina, como puntualiza la ley, al igual que en Roma, razón por la que escritores cristianos, como Novaciano, Tertuliano, Juan Crisóstomo y Salviano de Marsella, arremetieron contra ellos. Las fiestas públicas comprendían también comidas, donativos en metálico, etc.
Las leyes municipales obligaban a los duunviros a que la ley estuviera grabada en bronce y expuesta en un lugar público; a convocar y señalar la fecha de los comicios para elegir decuriones; completar el número de los miembros de las asambleas; convocar las reuniones del senado municipal y fijar los debates.

dijous, 27 de setembre de 2012

TABERNAE Y OTROS ESTABLECIMIENTOS ROMANOS

Autor: Javier Ramos


El término tabernae designaba, en la antigua Roma, a todo tipo de pequeños establecimientos comerciales, tiendas, talleres y otros locales de usos varios, donde solían hacerse las compras diarias durante la mañana a excepción, precisamente, de lo que en la actualidad entendemos por taberna y que, en aquella época, se equipararía a las thermopolii, cauponae, y popinae. Estos establecimientos abrían sus puertas a partir del mediodía y cerraban los últimos.

Algunos eran considerados tugurios, verdaderos “antros” de vicio, impropios de las clases altas.(continuar llegint ....)

Font: arquehistoria.com

diumenge, 23 de setembre de 2012

ARC DE TRIOMF


 Font: Encyclopedia Encydia

Un arc de triomf és un monument construït per commemorar una victòria militar, encara que en realitat es va usar per festejar a un governant. Els primers arcs de triomf van ser aixecats pels romans en l'Antiguitat i cadascun estava dedicat a un general victoriós. L'arc de triomf clàssic és una estructura autònoma, bastant separada de les portes o muralles de la ciutat (continuar llegint….)






dimecres, 19 de setembre de 2012

LAS MAGISTRATURAS DE LOS MUNICIPIOS (I)


 Autor: José María Blázquez Martínez

En colonias y municipios se impuso el sistema romano de senado y de magistraturas que no eran pagadas. El desempeño de las magistraturas, hasta mitad del siglo II, daba gran prestigio social a los que las desempeñaban; por esta razón fueron codiciadas por las élites, que las utilizaban en la promoción social y para controlar el poder político de las colonias y municipios. En la práctica eran un peldaño en la carrera de un individuo. El primero era la edilidad y el supremo el duunvirato quinquenal. La vida pública estaba reglamentada según un orden jerárquico.

Las magistraturas de los municipios se documentan en la más antigua legislación de Italia, En tiempos de César (100-44 a.C.) estaban reglamentadas y unificadas. Su número y funcionamiento se trasladaron de Italia a las provincias. Augusto y Vespasiano introdujeron algunos retoques en la legislación. En la de España se observan diferencias importantes. La más significativa es la presencia indistinta de duunviros o cuatorviros en algunas ciudades.

Un caso especial es el de los cuestores, cuya situación jurídica y jerárquica no queda clara. Se les menciona en las leyes municipales de la Bética, pero no se documentan en la epigrafía de las provincias. En cambio, los citan con cierta frecuencia las inscripciones de Barcelona y de Tarragona. La cuestura se recuerda en la Ley Flavia Municipal, pero no se asigna competencia alguna. El llamado cursus honorum básico estaba formado por el duunvirato, la edilidad, la cuestura, tanto en colonias como en municipios. Estos cargos encarnaban el poder de las ciudades. La categoría jurídica de  las magistraturas era la misma en Roma que en las ciudades. Su poder procedía de los ciudadanos. Las magistraturas, al igual que las de Roma, eran temporales y colegiadas. El pueblo las elegía todos los años y eran desempeñadas por varias personas a la vez. Formaban un colegio y tenían derecho a veto los componentes, como puntualizan las leyes de Salpensa y de Irni.

El desempeño de las magistraturas locales, en los primeros siglos del Imperio Romano eran un alto honor Por esta razón no se percibía remuneración alguna. Al parecer sólo las magistraturas del duunvirato y de la edilidad constituían un honor. Las magistraturas hispanas son el duunvirato y cuatorvirato, la prefectura, la edilidad, la cuestura y la judicatura. Los magistrados pertenecían al llamado ordo decurionum, desde su nombramiento.



diumenge, 16 de setembre de 2012

LA VIVENDA A L'ANTIGA ROMA


Font: Clàssics a la romana
Autora: Nadia Alsinet

En els seus inicis les cases romans eren unes cabanes senzilles en forma circular i tenien un sostre en forma de con fet de palla. Aquestes construccions es deien tugurium. Aquests habitatges es van construir cap al VIII aC.

A partir del segle II aC els romans benestants, seguint el model grec, es van enriquir i van ampliar les seves cases, es tracta de les domus romanes, habitatges unifamiliars amb estructura i comoditats similars a les actuals.

Després van ser substituïdes per les cabanes etrusques, de planta rectangular amb una entrada (Gola) que donava l'atrium, un vestíbul central amb pati de llums i que més endavant seria un atri amb font. Posteriorment van sorgir més tipus d'habitatge més semblants a la casa moderna i que es poden diferenciar en: domus, insulae i villae (continuar llegint …)



dilluns, 10 de setembre de 2012

URBANISMO ROMANO


Autora: Prof. Claudia Solís Umpierrez

"(...) Tenía que ser (...) cosa del destino el nacimiento de tan grande ciudad y el comienzo de la mayor potencia después de la de los dioses. (Tito Livio)"

Entre las fechas míticas de la fundación de la ciudad de Roma (hacia el 750 a.C.) y la de su caída (476 d.C.), se desarrolla una de las civilizaciones más universales que ha existido. Roma, en prinicipio era sólo una ciudad, se convirtió en la capital de un imperio inmenso. El ideal, para los habitantes, era imitar al ciudadano romanizado.

De la civilización romana admirables las caracteristicas peculiares que supo desarrollar, pero también la forma en que asimiló la sabiduría de todas las grandes civilizaciones de la antigüedad que le precedieron y cómo difundió ese conocimiento por un extenso territorio, convirtiéndose en un modelo de civilización para toda la cultura occidental.

El mundo romano, a pesar de su magnitud, no hubo formas de artes locales, sino que en todas las provincias se trató de realizar el modelo de la capital; tampoco fue la evolución de la experiencia personal, como en Grecia, la que nos permitió distinguir etapas, sino la realización de valores que ya están presentes desde los tiempos míticos: universalidad, utilidad y belleza (continuar ...)

divendres, 7 de setembre de 2012

LAS LEYES MUNICIPALES DE HISPANIA

Autor: José María Blázquez Martínez

Todos las leyes municipales flavias en España, que no se conservan íntegras, han aparecido en la parte occidental de la Bética y se fechan en época de Domiciano. La Ley de Irni se data en el año 91. Se ha supuesto que las leyes de Málaga y de Salpensa fueron de fecha algo anterior. El contenido de estas leyes es muy rico y demuestran un gran respeto a la tradición legislativa romana. La primera parte conservada se refiere a la comunidad (magistraturas, procedimientos de acceso a los cargos, etc.). La parte inicial perdida debía referirse a la constitución del municipio, a las formas de gobierno y a las condiciones de los magistrados. El último capítulo de esta parte debía tratar de los duunviros, la suprema magistratura del municipio, pues el primer capítulo conservado se refiere a los ediles y a los cuestores. La Ley de Irni pone en claro el funcionamiento del senado. Se prohibe la intervención de los magistrados y de sus familiares en contratos públicos. La segunda parte legisla sobre las elecciones municipales, sobre la forma de rotar, sobre la presentación de candidatos, sobre el recuento de votos, sobre la proclamación de los vencedores, etc. La tercera parte trata de la vida económica del municipio y la cuarta se refiere a todo lo referente a la vida municipal. 

Un capítulo de ésta ley, el setenta y nueve, es de especial interés, al tratar del presupuesto y de los gastos del municipio. Este apartado remonta a lo legislado para los municipios creados por César. Importante es lo referente a los fondos públicos, a los arrendamientos y a los servicios municipales. También regula las actividades y demuestra la existencia de jueces municipales, siguiendo una organización conocida en Roma. La Ley de Irni termina con una carta, parcialmente conservada, de Domiciano, referente a la absolución legal de las irregularidades de los matrimonios contratados hasta la fecha, y ordena que se adapten a la legislación romana y municipal. Las leyes de Salpensa, Málaga e Irni, permiten hacerse una idea muy exacta de la Ley Flavia Municipal, que complementaba el Edicto de Latinidad de Vespasiano. Se ha perdido todo lo referente al culto imperial, que debió ser legislado en esta ley. Esta legislación flavia municipal contó con un precedente, la Ley Julia Municipal, que se rastrea en los pequeños fragmentos de Ampurias y de Clunia. Está citada en una inscripción de Clunia. Esta ley se aplicó en Italia y en España. La Ley Flavia Municipal, es la última legislación de importancia dada por Roma, pues la Ley Lauriacense, de tiempos de Caracalla (211-217), la sigue al pie de la letra.

La unificación municipal data de finales del siglo I. El auge de la vida municipal se coloca, generalmente, en el siglo II, y en España en los años del gobierno de Trajano y Adriano. En la segunda mitad de este siglo comenzó su lenta decadencia.

diumenge, 2 de setembre de 2012

LA COLINA CAPITOLINA. EL ASYLUM Y EL ARX. EL TABULARIUM Y EL TEMPLO DE JUNO MONETA


Autor: algargosarte

En el monte Capitolio existía otros dos espacios importantes además de la cima amesetada donde se encontraba el Templo de Júpiter Optimus Maximus: la otra cima conocida como Arx, menor en superficie pero más alta en altura,  y la vaguada que existía entre las dos elevaciones, que según la tradición recibió el nombre de Asylum porque Rómulo la destinó a dar cobijo a los refugiados que acudían a Roma desde otros poblados vecinos (continuar ...).

dijous, 30 d’agost de 2012

PLA BARCINO

Foto: Diari El País

Es una molt bona noticia que Barcelona ha apostat clarament per la recuperació del seu patrimoni romà i aquests dies van plens els diaris de la noticia, no solament de l’aprovació per part del Consistori de Barcelona del Pla Barcino, sinó també perquè ja s’han posat en marxa algunes iniciatives lligades amb el mateix, com per exemple l’enderrocament d’algunes cases del carrer Sots-tinent Navarro, que deixen veure ja uns 40 metres de les antigues muralles i un altre de les seves torres. D’aquesta forma la configuració urbanística i arqueológica de l’antiga colònia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino es podrà conèixer una mica millor.

Pel seu interès publiquem la Mesura de Govern aprovada per l’Ajuntament de Barcelona amb el nom de Pla Barcino.


diumenge, 26 d’agost de 2012

LA CONCESIÓN DEL DERECHO DEL LACIO A ESPAÑA

 
Autor: José María Blázquez Martínez.

La concesión del derecho del Lacio a toda España (73-74), convirtió automáticamente a todas las ciudades peregrinas en municipios de derecho latino. El reglamento debió iniciarse durante el gobierno de Tito (79-81), y se desarrolló plenamente en los años del de Domiciano (81-96). De este gobierno datan las leyes municipales de Salpensa, Málaga e Irni, Los órganos de gobierno de las ciudades peregrinas pasaron a municipales.

En muchos casos no se cambiaron las autoridades, ni las instituciones, sino tan sólo fueron confirmadas por el Edicto de Vespasiano. Las ciudades peregrinas se habían adaptado poco a poco al gobierno de tipo romano. En el año del Edicto, o inmediatamente después, varios cientos de ciudadanos hispanos se regían por el modelo del municipio romano, como lo prueba la aparición de las magistraturas, típicas de los municipios, los duunviros, los ediles y los cuestores. Se reorganizó el senado y se censó la población. Los nuevos municipios se adaptaron a la Ley Flavia Municipal.

En la Bética la totalidad de los municipios, principalmente en la zona central del Guadalquivir, exportaban a Roma cantidades gigantescas de aceite, por lo menos durante tres siglos. El mismo fenómeno se observa en la costa de la Provincia Tarraconense.

En la meseta castellana y en el territorio del noroeste, el impacto del Edicto de Vespasiano fue profundo. Asturica Augusta (Astorga), importante centro minero, recibió en época flavia el estatuto municipal. Plinio no recogió en su Historia Natural datos sobre la aplicación del Edicto de Vespasiano. El número total de municipios flavios se ha calculado en cuatrocientos. Ciudades béticas que recibieron el estatuto municipal en tiempos de los emperadores flavios, además de las ya citadas, fueron Salpensa, Málaga, Irni, Basilippo, Ostipo (Estepa), el localizado en las proximidades de Cortegana (Huelva) y Munigua (Mulva, Huelva), que en tiempos de la dinastía flavia levantó un gigantesco santuario del tipo de Praeneste, consagrado a Fortuna, de tradición helenística, con terrazas escalonadas. Su riqueza se debía a las proximidades de las minas de hierro. Arva, en el curso medio del Betis, fue uno de los centros más importantes de la exportación de aceite a Roma.

El municipio de Irni es un buen ejemplo de lo que debió suceder en otros muchos de la Bética. Plinio no lo cita, lo que indica que en época julio-claudia debía de ser una comunidad peregrina, sin la mayor importancia. Se ha pensado que antes de llegar al poder la dinastía flavia, familias ricas se habían afincado en el territorio. Sus descendientes se convertirían en la élite municipal. Otro municipio flavio de importancia fue Caesarobriga (Talavera de la Reina), municipio que ha proporcionado un lote numeroso de inscripciones. El puente de Alcántara, fue costeado por once municipios en tiempos de trajano, entre los años 105 y 106.

En el interior de Cataluña el número de municipios de época flavia es bajo. Debido a que César y Augusto habían creado un número relativa mente elevado de municipios.
En el convento cluniense, una decena de ciudades obtuvieron el estatuto municipal. Las más famosas, algunas de ellas desde los tiempos de la conquista, fueron Numantia, célebre por su feroz resistencia a los romanos, que terminó con la destrucción de la ciudad en el año 133 a.C.; Augustobriga (Muro de Agrega); las dos asentadas en Lara de los Infantes y Alcubilla de Avellaneda, Segontia (Sigüenza), Segovia y Palantia (Palencia). En la Meseta, los dos municipios más importantes fueron Toledo y Complutum (Alcalá de Henares).
En el ángulo noroeste de España, el Edicto de Vespasiano convirtió a los pueblos en ciudades dotadas de las instituciones municipales. De este modo las ciudades de época flavia y posterior; formaban unidades jurídicas, equivalentes a los municipios de otras regiones, con constituciones similares, aunque la población estuviera dispersa por el campo. Las inscripciones mencionan las magistraturas propias de los municipios. El desempeño de las magistraturas fue un medio de promoción social para los que las desempeñaban.
La municipalización en el noroeste hispano no desarrolló el urbanismo. Asturica Augusta sí alcanzó un desarrollo urbanístico notable y se convirtió en un gran centro administrativo de la región productiva de oro, como lo indican las inscripciones.
En conclusión, el Edicto de Vespasiano completó la integración jurídica de España.



dimecres, 8 d’agost de 2012

LA COLINA DEL CAPITOLIO. HISTORIA Y DESARROLLO URBANÍSTICO. EL TEMPLO DE JUPITER OPTIMUS MAXIMUS Y EL ÁREA CAPITOLINA


Autor: algargosarte


El Capitolio es la más pequeña de las colinas que formaron Roma y, sin embargo, desde el principio fue el lugar más importante de la ciudad y, tal vez el más antiguo en ser habitado (en disputa con la colina del Palatino de la que ya hemos hablado en otro artículo), ya que se ha constatado la existencia de un asentamiento desde la Edad del Bronce (siglos XIV-XIII a. C.).

La razón de esta prevalencia es que, sin duda, era la colina que mejor ubicación topográfica y estratégica tenía entre las siete que conformaron Roma y la que podía cumplir a la perfección las funciones de ciudadela defensiva y de santuario:  (continuar ...)

dissabte, 28 de juliol de 2012

MUNICIPIOS EN LA HISPANIA ROMANA


Autor: José María Blázquez Martínez


Plinio el Naturalista, que fue procurador en España en la Provincia Tarraconense en época de Vespasiano, en torno al 74, y que utilizó archivos estatales de la época de Augusto, menciona la existencia de municipios de derecho romano, tanto en la Bética, administrada por el senado, como en la Tarraconense, siendo el número más elevado de ellos en la primera provincia. A partir del año 27 a.C., los municipios que se crearon en España fueron mayoritariamente de derecho latino. La concesión del derecho latino a toda España, posiblemente el año 73 ó 74, por Vespasiano, clasificó las ciudades hispanas en colonias, municipios de derecho romano y de derecho latino. Para estas fechas las diferencias entre colonias y municipios se habían borrado.
César impulsó la creación de municipios en España. Contaba para ello con la presencia de numerosos ciudadanos que gozaban del derecho romano o latino en el sur de la Península, en la costa mediterránea y en el valle del Ebro. El número de municipios creados por él es difícil de precisar por falta de datos. El principal fue Cádiz, que en los tiempos de César era una ciudad eminentemente mercantil. Contaba con quinientos caballeros, dedicados a los negocios y con familias de multimillonarios, como la de los Balbos, tío y sobrino, que se convirtieron en los banqueros y en la mano derecha de César durante su dictadura en Roma. En agradecimiento a la concesión adoptó el título de Urbs Iulia Gaditana. Otros de creación cesariana fueron Asido, Itálica y Cástulo (Linares), en la provincia Ulterior Todas fueron focos de romanización.
El geógrafo griego Estrabón, cuyo libro tercero de su Geografía es la base de los conocimientos de la España Antigua, contemporáneo de Augusto, escribe de la Bética que los pueblos del sur; sobre todo los que viven en las riberas del Betis, han adquirido la manera de vivir de los romanos, hasta olvidar su idioma propio. Además la mayoría han obtenido el derecho latino. Han tomado colonos y falta poco para que todos se hagan romanos, es decir para que obtengan la ciudadanía romana.
Augusto prestó especial interés a España. Del año 27 a.C. data una primera reforma provincial. En el año 13 a.C. planeó la reforma definitiva, que pervivió hasta los años de Diocleciano (284-305), subdividiendo todo el territorio hispano en tres provincias: Tarraconense, Bética y Lusitania. En torno al cambio de Era se crearon unas unidades geográficas menores llamadas conventos jurídicos.
Augusto continuó con el programa de Cesan desarrollando mucho las ciudades, que se convirtieron en piezas claves de sus reformas. Aumentó el número de municipios en relación a los creados por César. En la mitad superior de España se conocen veinte, algunos  muy importantes como Ampurias, Dertosa (Tortosa), Sagunto, en la costa; Ilerda  (Lérida), en los Pirineos, Baetulo (Badalona) en Cataluña, y Bilbilis (Calatayud), en el interior.
Promovió a varías ciudades peregrinas, extranjeras así llamadas, al rango de municipios.
Estas se subdividieron en ciudades federadas, con una situación parecida a la de los socios itálicos, aunque sin la posibilidad de obtener la ciudadanía romana, al no residir en una ciudad latina; ciudades libres e inmunes, exentas de pagar tributos, por concesión unilateral de Roma; ciudades estipendiarías, que pagaban tributos y estaban sometidas al gobernador de la provincia y las ciudades libres, pero sujetas al pago del estipendio, corno impuesto territorial o de las tasas de aduanas. Lugo fue nombrada municipio y se convirtió en el principal centro administrativo del ángulo noroeste de España. Los ciudadanos que habitaban los municipios fueron adscritos en España a la tribu Galería.
El sucesor de Augusto, su hijastro Tiberio (14-37), creó un municipio en el eje de penetración hacia el norte y noroeste, como Leónica, de localización incierta, Gracchurris (Alfaro), Cascantum (Cascante), Uxama (Osma), Clunia y Termancia (Montejo de Tiermes). En estos municipios se impulsó el urbanismo y se hermosearon con excelentes edificios. Claudio (41-54) convirtió en municipio a Baelo Claudia (Bolonia), que era el principal puerto de la costa en sus relaciones con el norte de África, y que contaba con buenos astilleros para la construcción naval.




diumenge, 15 de juliol de 2012

¿TUVO LA COLONIA DE BARCINO UN ANFITEATRO?



El urbanismo romano fue muy metódico diseñando sus colonias y el modelo que configuró se fue repitiendo de forma casi sistemática por todos los lugares donde se asentaron a lo largo de su historia, siendo éste uno de los motivos por el que es tan identificable. La forma de creación, el dibujo de sus calles, de sus centros administrativos y religiosos, y de los edificios donde albergar los espectáculos a que tan dados eran: teatros, anfiteatros, circos …..

Y sin embargo, una colonia como Barcino carece, o no ha sido posible identificar hasta el momento, los restos arqueológicos de los edificios destinados a la diversión de la plebe romana.

De aquí el interesante trabajo de la historiadora Jordina Sales Carbonell, que plantea una hipótesis de trabajo: que Barcino pudo tener un anfiteatro y que el mismo se hallaba situado donde actualmente se alza la Iglesia de Santa María del Mar.

Su propuesta fue publicada en la Revista d'Arqueologia de Ponent, y actualmente está redactando un libro sobre el tema.

Entren pues y tomen asiento en las graderías del anfiteatro romano de la Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino y disfruten de su espectáculo:  


Jordina  Sales Carbonell








dissabte, 7 de juliol de 2012

NOTAS DE ARQUITECTURA ROMANA



A pesar de que la palabra “clasicismo” puede tener significados distintos según el contexto, es fácil reconocer como clásico un edificio cuyos elementos decorativos proceden directa o indirectamente del vocabulario arquitectónico del mundo antiguo (columnas, maneras estándar de tratar los huecos, puertas y ventanas, molduras determinadas… pese a ser estándares que se apartan del modelo ideal, siguen siendo identificables).
No obstante, este “uniforme” no dice gran cosa acerca del clasicismo arquitectónico, cuya esencia parece ser, pese a las inacabables discusiones entre los eruditos, una constante armonía entre las partes, una armonía que se consigue mediante las proporciones, asegurando que las relaciones entre las distintas dimensiones de un edificio sean funciones aritméticas simples o relaciones numéricas sencillas. (continuar ...)

diumenge, 1 de juliol de 2012

BOMBEROS EN ROMA, LA CIUDAD DE MADERA Y LOS VIGILES


Este artículo publicado en SCRIBD está especialmente dedicado a todos los bomberos en un día especialmente duro como es hoy y en el que se juegan la vida por todos los ciudadanos.


Para las épocas en las que Augusto había asumido el control de Roma, la ciudad era una ciudad de madera, como mas tarde, antes de morir, el propio Augusto, recordaría. La ciudad del Septimontium había crecido sobre una estructura y orden enteramente diferente al que intentaba implantar en las provincias que estaban bajo su dominio. El paradigma del cardo y decumano que trazaban la cuadricula fundamental de todas lasciudades romanas, completadas por las ínsulas, en su significado original, y alrededor del mundus sagrado, no se aplicaba en la gran urbe. Por el contrario, las continuas agitaciones internas, la mano de diversos emperadores y la explosión demográfica que se estaba haciendo patente desde hace mas de dos siglos, habían configurado una ciudadcon un cariz un tanto revuelto y caótico. (continuar ...)



dimecres, 27 de juny de 2012

COLONIAS Y MUNICIPIOS ROMANOS



Una de las grandes creaciones de Roma que extendió por todo el Imperio, fue el municipio, que se generalizó por Italia después de la Guerra Social (89 a.C.). Desde el momento de su aparición se contrapuso la colonia al municipio. La diferencia fundamental entre municipio y colonia estribaba en que el primero era una agrupación de ciudadanos, ya fueran latinos o romanos, que estaban vinculados por la común participación en los cargos públicos, que decidían cuantas actuaciones precisase la orbe, empezando por la construcción de las murallas. La colonia no era una agrupación que existía de antemano, sino el resultado de un acto fundacional emitido por Roma, sobre un territorio, que se destinaba a ser cultivado.
El municipio gozaba de autonomía y mantenía tradiciones culturales y jurídicas propias, mientras la colonia era una reproducción en pequeño de Roma, y semillero de las élites militares. En los municipios no necesariamente se daban el asentamiento de veteranos militares, ni la distribución de tierras, ni la generalización del urbanismo. No quedaron claras las diferencias entre colonias y municipios en el plano jurídico-institucional, y ambos tenían muchos puntos comunes en su funcionamiento.
La inmunidad de la colonia, por privilegio legal, era una notable ventaja fiscal en relación de las cargas públicas de los municipios. La colonia disfrutaba de un honor más elevado que el municipio, por ello, éste tendió a convertirse en colonia, como hicieron Asido (Medina Sidonia), bajo el gobierno de Augusto (27 a.C.-14 d.C.), y Clunia (Peñalba de Castro), bajo Galba (68), e Itálica (Santiponce), bajo Adriano (117-138).
El municipio y la colonia funcionaban en la práctica con las mismas instituciones. Tenían idénticas magistraturas, los mismos cargos e igual orden social, Municipio y colonia, se constituían sobre el mismo esquema: senado, formado por los decuriones, magistraturas, elegidas y colegiadas de diferentes tipos. Unos eran de derecho romano y se llamaban municipios de ciudadanos romanos, otros eran de derecho latino y se denominaban municipios de derecho latino. Estos últimos se subdividían en de derecho latino mayor y menor.

dissabte, 23 de juny de 2012

DICCIONARIO VISUAL DE TÉRMINOS ARQUITECTÓNICOS

Coordinador: Lorenzo de la Plana Escudero
Textos: Adoración Morales Gómez
Infografías: María Luisa Bermejo López
Dibujos: José María Martínez Murillo

A diferencia de otros diccionarios, el lector encontrará una exhaustiva información de cada término (definición, descripción histórica y funcional, etimología, traducción al inglés y francés), fácilmente identificable gracias a los dibujos y fotografías que lo representan, permitiendo comprender muchos de los elementos y aspectos fundamentales de la arquitectura. Además, todo aquel que desee profundizar en cada entrada, hallará un campo semántico de palabras que están definidas en un glosario final. Su accesibilidad y exhaustividad hacen de este diccionario un instrumento básico para estudiantes y profesionales relacionados con el ámbito de la arquitectura y el arte, así como para cualquier persona interesada en aprender, comprender y disfrutar de la arquitectura. Esta nueva edición del «Diccionario visual de términos arquitectónicos» amplía en más de mil nuevas voces la anterior versión.

dimarts, 19 de juny de 2012

NORMATIVA HISTÓRICA ROMANA SOBRE URBANISMO. CONSERVACIÓN Y REPARACIÓN GENERAL DE EDIFICIOS ( y IV)


Autora: María Encarnación Gómez Rojo
 
En este apartado incluimos diversas disposiciones normativas de ámbitos de aplicación espacial diversos cuyo fundamento último fue el mantenimiento estable de los edificios y, por extensión, de los núcleos urbanos, teniendo todas ellas como característica común, evitar la destrucción de los edificios total o parcialmente con independencia del fin perseguido con la destrucción, al menos en lo atinente a la legislación municipal, si bien esta normativa de diferente rango, a pesar de lo dicho, muestra en su contenido diferencias que no son precisamente de matiz o circunstanciales.
Hay que comenzar mencionando una disposición local, la denominada lex municipii Tarentini, cap. 4, líneas 32-35, que parece estar fechada entre el 82 y el 62 a. C., y en la que se prescribía que: "en la ciudad de Tarento, nadie podrá descubrir, demoler ni destruir un edificio, a no ser que fuese reconstruido en la misma forma, excepto cuando hubiese autorización del Senado". Otra normativa local, la lex coloniae Genetivae Iuliae (lex Ursonensis), cap. 75 del año 44 a. de C., explicitaba que: "ninguno en la ciudad de la colonia Julia desteje, demuela, ni destruya un edificio si no diere garantía a arbitrio de los decuriones de que habrá de reedificarlo o si no lo decretaren los decuriones cuando al menos estén presentes cincuenta, cuando ese asunto sea consultado. Si alguno procediere en contrario sea condenado a dar a los colonos de la colonia Julia tanto dinero cuanto valiese la cosa y sobre este dinero el que quiera tenga por esta ley la acción y la persecución". La redacción del texto muestra semejanzas significativas con la lex precedente pues vuelven a aparecer las mismas prohibiciones, si bien en este texto el poder sancionatorio se atribuye a la Curia. Por otro lado, la parquedad de similar pasavolante precepto no permite asegurar que la Curia pudiera decretar de oficio las reparaciones necesarias, al especificarse que ha de mediar consulta, aunque del espíritu general de la ley algunos aventuran a postular que cualquiera que tuviese noticia de los hechos punibles (trátese de demolición o en otros casos de destrucción) podría hacerse eco de ello en la asamblea, dado que en la segunda parte de esta norma se otorga persecución a cualquiera una vez que se haya infringido el orden urbanístico.
Otro texto de indudable interés es la lex Flavia Malacitana, datada entre el 81-94 d. C. cap. 62, cuya rúbrica "que nadie destruya edificios que no vaya a reconstruir", explicita lo siguiente: "Que nadie en la ciudad ni en el suburbio del municipio malacitano descubra, destruya o derribe un edificio, cuando no vaya a reconstruirlo dentro del año siguiente, a no ser que lo autorice la Curia con la presencia de la mayoría de los decuriones. El que obrare contra esta disposición sea condenado a dar a los munícipes del municipio flavio malacitano tanto dinero cuanto fuese la entidad del asunto. De este dinero y sobre este dinero, al munícipe de este municipio que quiera y a quien corresponda por esta ley se dé acción, petición y persecución".
Guardando evidente parentesco con la lex Flavia Malacitana, en 1981 fue hallada la lex Irnitana en la provincia de Sevilla, datando sus tablas probablemente del 91 d. C. y que ha venido a esclarecer algunas cuestiones acerca de las leyes de Urso, Salpensa y Malaca. La lex Irnitana guarda identidad con la malacitana y ambas resultan ser copias de una ley municipal tipo, la lex Flavia municipalis, del 90 d. C., dada por Domiciano a los municipios de la Bética. La ley de Irni recibió una numeración por capítulos idéntica a la ley malacitana, con la que coincide siendo en concreto las diferencias en lo relativo al cap. 62 -tal y como ha señalado la doctrina más selecta y puede observarse simplemente por puro contraste de contenidos- meramente de redacción no de materia, pues dicho capítulo de la de Irni prescribe: "Que nadie destruya los edificios que no vaya a reedificar. Que nadie dentro de la ciudad del municipio Flavio Irnitano, ni los edificios adjuntos a ella hagan destejar, destruir ni demoler un edificio a no ser con la aprobación de los decuriones, con la presencia de la mayor parte de ellos cuando no vaya a reedificarlo dentro del año próximo. El que esto contraviniere queda obligado a dar a los munícipes del municipio Flavio Irnitano la cantidad en que se estime el asunto y por esta cantidad y a causa de la misma tenga acción, petición y persecución el munícipe de ese municipio que quiera, y le sea lícito por la presente ley".
En cuanto a las disposiciones de carácter territorial, diversos senadoconsultos se ocuparon de la conservación de los edificios en orden a proteger la estética y el aspecto ornamental de la ciudad en su conjunto. El senadoconsulto Hosidiano, dictado bajo el imperio de Claudio (entre el 44 - 46 d. C.), y aplicable tanto a las construcciones urbanas como a aquellas llevadas a cabo en el mundo agrario, castigaba la compra de un edificio con intención de derribarlo para vender los materiales de demolición por separado. En definitiva, penalizaba una forma de lo que consideraríamos como especulación inmobiliaria, nada infrecuente desde antiguo, según testimonio del propio Estrabón. El senadoconsulto Volusiano reproduce las normas del anterior, sólo unos años más tarde, en el 54 d. C., bajo Nerón y supone la prueba de que la responsabilidad por este tipo de acciones de carácter lucrativo se dividía entre el comprador y el vendedor. El senado consulto Aciliano, fechado en el 122, bajo el emperador Adriano, prohibía legar materiales, elementos o piezas más o menos ornamentales unidas a los edificios.
Esta preocupación constante por salvaguardar la disciplina urbanística y el aspecto general de las ciudades se mantiene en disposiciones que pasaron a la compilación justinianea, que asume en general estas prescripciones. Cino da Pistoia (1270 - 1336) estimaba en la interpretación de esta norma que se estaba compeliendo a reedificar los edificios demolidos distinguiendo aquellos casos en que los inmuebles acogían a una o varias familias, imponiéndose requisitos diferentes, pues en este último supuesto era preciso obtener antes de proceder a la demolición el haber alcanzado la autorización de la asamblea de los curiales. Además otra disposición de Zenón según la cual, los propietarios que remozaran o renovaran sus casas debían atenerse a la antigua forma o plano del edificio, pero no como sucede en nuestros días para que todos los edificios tengan una belleza que responda a una pensada y ortodoxa coherencia, sino para no perjudicar a los vecinos en sus luces y vistas. Esta disposición de Zenón era por tanto de Derecho privado y de esa forma podía derogarse mediante pacto o estipulación en contra. En este sentido, en la evolución posterior de la interpretación del comentario del fragmento de Ci. 8, 10, 12, 1, Antonio Pérez señaló que las construcciones nuevas realizadas en suelo donde habían ya existido edificios levantados con anterioridad debían continuar teniendo sus mismas características, pues no era lícito realizar modificaciones ni rectificaciones arquitectónicas no contenidas en el edificio anterior. Por otro lado, Jacques Cujas (1522 - 1590) advirtió que la interpretación que debía darse era la de que las casas habrían de construirse en el mismo modo en que originariamente se encontraban guardando entre todas ellas un cierto orden en la ciudad, a la vez que el elegante jurista francés resaltaba la importancia del empleo de columnas y mármoles ornamentales.
Otras disposiciones urbanísticas de Derecho público fueron dictadas por Zenón en atención a construcciones particulares, sea ad casum las terrazas o los balcones, prohibiendo el que se llevaran a cabo en calles estrechas, así como también construir estos elementos de madera por tratarse de un material peligrosamente combustible (de esto mismo bien se percató el derecho germánico, al considerar que todo lo que arde con la tea es bien mueble, teniendo consecuentemente carácter mobiliario las casas edificadas con madera). Finalmente Zenón, que epilogó su existencia con un aura epiléptiforme, sería el único emperador que ordenó terminar completamente los edificios privados comenzados, estableciendo sanciones tanto para el constructor como para el operario. Tras semejante norma no se han visto otras razones que las de salvaguarda de la confianza.






dissabte, 16 de juny de 2012

NORMATIVA HISTÓRICA ROMANA SOBRE URBANISMO. NORMAS SOBRA ALTURA MÁXIMA PERMITIDA EN LOS EDIFICIOS (III)

Autora: María Encarnación Gómez Rojo

En época de Augusto, en concreto en el año 6 a. C., se dictó la Lex Iulia de modo aedificiorum urbis para Roma, que después fue extendida a otros núcleos urbanos del Imperio, y en la que estableció una altura máxima de los edificios de 70 pies, según cuenta Estrabón. Después Nerón ordenó rebajarla "cohibitaque aedificiorum altitudinem". pero desconocemos cuánto exactamente. Más tarde Trajano estableció la altura máxima en 60 pies, según nos relata Aurelio Victor.
En cuanto al Derecho justinianeo, como hemos dicho, Justiniano reasumió expresamente la norma sobre ordenación urbanística de una ciudad Constantinopla dictada por un predecesor suyo, Zenón. Éste aludió a la altura de los edificios en distintos fragmentos de su ley, siendo quizás especialmente significativos CI. 8, 10, 12, 2, donde se especifica que la altura del edificio no tenía más límite que la voluntad del propietario a condición de que se respetasen los 12 pies intermedios antes citados y no se obstaculizara la inmediata posibilidad de proyectar la visión humana sobre el mar a quien ya disfrutase de ella y CI. 8, 10, 12, 4 que introduce una matización no circunstancial respecto a lo dispuesto en el apartado anterior, puesto que de su literal tenor se deduce que se permitía obstaculizar una vista panorámica del mar lícitamente, construyendo un edificio a cien pies de altura como máximo y siempre que observaran otros cien pies como mínimo respecto a los lugares circundantes.
Como puede deducirse de estos fragmentos, las normas sobre altura de los edificios se hallaban, para Zenón, en estrecha conexión con las distancias de seguridad a guardar. Por otra parte, el fundamento de estas normas no era sólo como en la legislación antigua, prevenir los incendios y hundimientos de las casas, que debieron ser habituales en Roma y otras ciudades, sino también garantizar las relajadas y siempre complacientes panorámicas del agua agitándose en las olas del piélago milenario, testigo incansable de culturas (lógico por otra parte, pues Constantinopla era ciudad marítima). ¿Se aproxima Zenón con su disposición a lo que en nuestros días podríamos calificar como un buen planificador urbano? La historiografía piensa afirmativamente al respecto, aunque su figura no acaba de introducirse en la historia del urbanismo reconociéndole como uno de los hitos más significados en el proceso secular dirigido a hermosear las ciudades.


dilluns, 11 de juny de 2012

MONUMENTOS CONMEMORATIVOS

 Autor: ArtEspañol.es

Uno de las principales objetivos tras la conquista de territorios era el incluir estos dentro del mundo romano, no solo políticamente, sino también social y culturalmente, esto es, "romanizar". Si un pueblo se sentía dentro del "mundo romano" se evitaba el levantamiento popular, ya que estaban integrados en él. Para ello, además de grandiosos edificios públicos de ocio, de templos de culto o de una excelente infrestructura urbana, se necesitaban elementos que recordasen a los habitantes que pertenecían a un grandioso imperio. Por este motivo se levantaron idílicas estatuas de los distintos césares o emperadores y monumentos conmemorativos de eventos, fundamentalmente grandes victorias bélicas.

Por desgracia se han perdido muchas de estas construcciones, que, al tener un significado político militar, en algunos casos fueron desmontados o destruidos una vez que el imperio fue perdiendo su autoridad. (continuar ...)
 

divendres, 8 de juny de 2012

NORMATIVA HISTÓRICA ROMANA SOBRE URBANISMO. NORMAS REGULADORAS DE LA DISTANCIA ENTRE LOS EDIFICIOS (II)

Autora: María Encarnación Gómez Rojo

En cuanto al primero de estos apartados, una antigua prescripción de las XII Tablas ordenaba dejar en torno al edificio un espacio libre o franja de terreno, llamada ambitus (que corresponde al iter limitare en los fundos rústicos o "spatium illud, quod inter vicinas aedes intercedere necesse erat"). Ese espacio libre era en total de 5 pies, es decir, dos pies y medio por parte de cada edificio. Así lo entendía Isidoro de Sevilla, quien lo define como "el espacio de dos pies y medio que se deja entre dos edificios vecinos para permitir la circulación entre ellos". Un pie romano equivale aproximadamente a 0,296 m. (31,5 cm. más o menos en nuestro sistema métrico decimal). El ambitus pronto cayó en desuso y las casas fueron construidas con muros medianeros por necesidades de espacio, pues Roma y otras ciudades debían albergar una población cada vez más numerosa que se apiñaba tanto en las domus (casas señoriales) como en los grandes edificios por pisos, normalmente destinados al alquiler: insulae. El tirano Nerón, en el siglo I d. C., quiso poner remedio y corrección a esa situación, aprovechando las funestas y ominosas consecuencias del tristemente recordado incendio de Roma del 64, que tuvo una duración de ocho días y que supuso la devastación y destrucción parcial de nada menos que 10 regiones augusteas (de las 14 en que Augusto había dividido la ciudad) y, entre otras cosas, ordenó construir las casas alineada y separadamente sin muros medianeros, aunque se desconoce el ajuste y medición concreta en pies que estableció. Estas disposiciones de Nerón, parece ser que fueron aplicadas en Hispania, específicamente en la remodelación de Itálica a la que este último Emperador concedió la categoría de colonia, corriendo él mismo con los gastos de engrandecimiento y reordenación de la misma, de forma que los arquitectos imperiales llevaron a cabo un plan urbanístico a costa del Emperador que se plasmaría en el nuevo trazado que se le dio a la ciudad en el siglo II, lo que se habría realizado siguiendo con meritoria y laudable escrupulosidad lo ordenado por Nerón en el año 64, promulgando también Trajano normas en ese mismo sentido. Más tarde, a partir del siglo IV, se sucedieron las normas sobre distancias, sobre todo, en relación con los edificios públicos. Una constitución de Constantino del 329, recogida en CTh. 15, 1, 4 establecía una distancia mínima de 100 pies en torno a los almacenes públicos para evitar el peligro de incendios. Dentro del Derecho justinianeo, y respecto a las distancias entre edificios públicos sin distinción y edificios privados, Arcadio, Honorio y Teodosio II prescribieron en el 406 dejar un espacio libre de 15 pies según lo dispuesto en CTh. 15, 1, 46 y esta constitución fue incorporada al Código de Justiniano como C. 8,10,9.
Para los edificios privados (tanto domus como insulae), la norma general sobre distancia fue establecida en una conocida constitución del emperador de Oriente, Zenón, la ya mencionada en nota "De aedificiis privatis", redactada en griego, cuya fecha exacta no ha sido clasificada por la historiografía tras muchas lucubraciones, algunas bien hilvanadas y otras ornadas de claro desacierto, pero situable en las postrimerías del siglo V. La ley zenoniana publicada en origen para Constantinopla, fue extendida a todo el Imperio por obra de Justiniano, quien ordenó su aplicación general a todas las ciudades en el 531, y así parece recogido en CI. 8, 10, 13. Concretamente Zenón ordenó en su norma, contenida en C. 8,10,12, guardar un espacio de 12 pies intermedios (respecto a lo que se pueden establecer, no obstante, ciertas matizaciones) entre edificios vecinos, es decir, 3,54 metros según la equivalencia ya analizada en nota, sin posibilidad de que los propietarios pactasen otra distancia. Entre las normas sobre distancia posteriores a la Constitución de Zenón, merecen ser destacadas la constitución de Justiniano incluida en CI. 8, 10, 13 y una novela del emperador León VI el filósofo.