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Una de les principals aportacions de la civilització romana, juntament amb el seu dret i el seu idioma, el llatí, va ser l'ordenació del seu territori i de les seves ciutats, configuració que en molts casos ha arribat fins els nostres dies. Aquest bloc pretén recollir totes les aportacions, documentació i publicacions que en aquesta matèria s'han realitzat i es continuen fent i que abasten des de la creació, planificació, legislació i desenvolupament de l'urbanisme romà.

dissabte, 28 de juliol de 2012

MUNICIPIOS EN LA HISPANIA ROMANA


Autor: José María Blázquez Martínez


Plinio el Naturalista, que fue procurador en España en la Provincia Tarraconense en época de Vespasiano, en torno al 74, y que utilizó archivos estatales de la época de Augusto, menciona la existencia de municipios de derecho romano, tanto en la Bética, administrada por el senado, como en la Tarraconense, siendo el número más elevado de ellos en la primera provincia. A partir del año 27 a.C., los municipios que se crearon en España fueron mayoritariamente de derecho latino. La concesión del derecho latino a toda España, posiblemente el año 73 ó 74, por Vespasiano, clasificó las ciudades hispanas en colonias, municipios de derecho romano y de derecho latino. Para estas fechas las diferencias entre colonias y municipios se habían borrado.
César impulsó la creación de municipios en España. Contaba para ello con la presencia de numerosos ciudadanos que gozaban del derecho romano o latino en el sur de la Península, en la costa mediterránea y en el valle del Ebro. El número de municipios creados por él es difícil de precisar por falta de datos. El principal fue Cádiz, que en los tiempos de César era una ciudad eminentemente mercantil. Contaba con quinientos caballeros, dedicados a los negocios y con familias de multimillonarios, como la de los Balbos, tío y sobrino, que se convirtieron en los banqueros y en la mano derecha de César durante su dictadura en Roma. En agradecimiento a la concesión adoptó el título de Urbs Iulia Gaditana. Otros de creación cesariana fueron Asido, Itálica y Cástulo (Linares), en la provincia Ulterior Todas fueron focos de romanización.
El geógrafo griego Estrabón, cuyo libro tercero de su Geografía es la base de los conocimientos de la España Antigua, contemporáneo de Augusto, escribe de la Bética que los pueblos del sur; sobre todo los que viven en las riberas del Betis, han adquirido la manera de vivir de los romanos, hasta olvidar su idioma propio. Además la mayoría han obtenido el derecho latino. Han tomado colonos y falta poco para que todos se hagan romanos, es decir para que obtengan la ciudadanía romana.
Augusto prestó especial interés a España. Del año 27 a.C. data una primera reforma provincial. En el año 13 a.C. planeó la reforma definitiva, que pervivió hasta los años de Diocleciano (284-305), subdividiendo todo el territorio hispano en tres provincias: Tarraconense, Bética y Lusitania. En torno al cambio de Era se crearon unas unidades geográficas menores llamadas conventos jurídicos.
Augusto continuó con el programa de Cesan desarrollando mucho las ciudades, que se convirtieron en piezas claves de sus reformas. Aumentó el número de municipios en relación a los creados por César. En la mitad superior de España se conocen veinte, algunos  muy importantes como Ampurias, Dertosa (Tortosa), Sagunto, en la costa; Ilerda  (Lérida), en los Pirineos, Baetulo (Badalona) en Cataluña, y Bilbilis (Calatayud), en el interior.
Promovió a varías ciudades peregrinas, extranjeras así llamadas, al rango de municipios.
Estas se subdividieron en ciudades federadas, con una situación parecida a la de los socios itálicos, aunque sin la posibilidad de obtener la ciudadanía romana, al no residir en una ciudad latina; ciudades libres e inmunes, exentas de pagar tributos, por concesión unilateral de Roma; ciudades estipendiarías, que pagaban tributos y estaban sometidas al gobernador de la provincia y las ciudades libres, pero sujetas al pago del estipendio, corno impuesto territorial o de las tasas de aduanas. Lugo fue nombrada municipio y se convirtió en el principal centro administrativo del ángulo noroeste de España. Los ciudadanos que habitaban los municipios fueron adscritos en España a la tribu Galería.
El sucesor de Augusto, su hijastro Tiberio (14-37), creó un municipio en el eje de penetración hacia el norte y noroeste, como Leónica, de localización incierta, Gracchurris (Alfaro), Cascantum (Cascante), Uxama (Osma), Clunia y Termancia (Montejo de Tiermes). En estos municipios se impulsó el urbanismo y se hermosearon con excelentes edificios. Claudio (41-54) convirtió en municipio a Baelo Claudia (Bolonia), que era el principal puerto de la costa en sus relaciones con el norte de África, y que contaba con buenos astilleros para la construcción naval.




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