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Una de les principals aportacions de la civilització romana, juntament amb el seu dret i el seu idioma, el llatí, va ser l'ordenació del seu territori i de les seves ciutats, configuració que en molts casos ha arribat fins els nostres dies. Aquest bloc pretén recollir totes les aportacions, documentació i publicacions que en aquesta matèria s'han realitzat i es continuen fent i que abasten des de la creació, planificació, legislació i desenvolupament de l'urbanisme romà.

diumenge, 28 de febrer de 2016

NO SÓLO EN LA DOMUS VIVE EL ROMANO





Autor: Francisco Cidoncha Redondo



En un artículo anterior hicimos un repaso a las características principales del modelo típico de domus como vivienda de las élites romanas. Sin embargo, había diversos tipos de viviendas para los grupos más humildes de la sociedad romana cuyos rasgos generales analizaremos en el presente artículo. Junto a ello abordaremos los problemas a los que tenían que enfrentarse diariamente.

La demanda de viviendas por parte de los sectores populares, sobre todo en las grandes ciudades, tuvo como consecuencia una amplia tipología de lugares para vivir. Al mismo tiempo, la especulación sobre las mismas se convirtió en un negocio bastante rentable para los propietarios de los inmuebles que eran alquilados. El elevado precio de los alquileres también contribuyó a desarrollar una gran versatilidad de espacios habitables. En la mayoría de los casos eran lugares con una reducida calidad, diminutos y con precarias condiciones.

Entre las viviendas más conocidas destacan las insulae o bloques de pisos, construidos en altura, y frecuentes en las ciudades grandes del Imperio, como por ejemplo Ostia o Roma. En dichas ciudades el espacio era reducido y la densidad de población era bastante grande por lo que se hacía necesaria la construcción de este tipo de viviendas. A ello hay que unirle los procesos especulativos del suelo que hicieron rentables su edificación. Estos edificios estaban divididos en apartamentos en los que vivían una amplia variedad de sectores sociales cuyo poder adquisitivo no era demasiado elevado.

Debido a su verticalidad, es difícil estudiar estos edificios y su división a través de sus restos arqueológicos que nos han llegado hasta la actualidad. A pesar de ello, contamos con algunos ejemplos y con testimonios de escritores de la época que nos ayudan a conocer cómo eran estas insulae. El empleo del ladrillo y el uso de las bóvedas eran claves en la construcción de estos edificios pudiendo alcanzar hasta tres o cuatro pisos.  En cuanto a su división interna, normalmente  las insulae estaban organizadas de la siguiente manera: (+)



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